Después de haberlo aplazado por diferentes motivos en más de una ocasión, este penúltimo domingo de abril decidí desempolvar (tampoco literal, eh?) la MTB y lanzarme a los senderos, veredas y paisajes del
Camino de Santiago, esta vez y al ser sólo por un día,
de Madrid.
Realicé las dos primeras etapas: Fuencarral - Tres Cantos - Colmenar Viejo - Manzanares el Real.
Tras salir del barrio de Fuencarral por el cementerio y ya visualizando y siguiendo las primeras flechas amarillas (qué ilusión el retomarlas!), arranqué el pedaleo acompañada de un día estupendo, sin mucho barro al contrario de lo que imaginé, y con unas ganas locas de abandonar Madrid por unas horas y sumergirme de nuevo en una ruta de mountain-bike como las antiguas...
Aquí echando la mirada atrás, atravesando los límites del Pardo, con su tapia a mi izquierda, y las vías del tren a mi derecha, encajonándome en un sendero solitario sube-baja estrecho, entre árboles, encinas y arbustos que tenía que esquivar como podía y muy moloncete.

Antes de llegar a la estación del Goloso, marcas de GR, flecha amarilla en el mismo árbol y un cartel indicativo


Y tras pasar y cruzar por debajo la estación, y seguir durante algún kilómetro el carril bici del anillo ciclista de Madrid, que estaba muy concurrido, vuelvo a danzar por senderos...

...y descubro que el GR que coincide con el Camino es el 124

Allí, empiezo una bajada corta pero muy estimulante y me adentro en el Arroyo Tejada. Espectacular




Lejos de la tranquilidad que el lugar desprende y de hecho esperaba, me topo con una carrera de BTT alrededor de 75 kilómetros, que transcurrirá por los límites de Colmenar Viejo...
Estupendo! Y encima a contracorriente que iré, cómo no!
El arroyo, que habrá de ser sorteado unas 4 o 5 veces por encima sin puentes, lo cual refresca y se agradece en este día, y entre los comentarios de los participantes de la carrera al verme ir en dirección contraria, hacen que el Camino se vuelva más divertido, aunque menos interesante y espiritual.
A Azofaifa, que se quedó durmiendo porque aún arrastra cansancio del viaje por el Atlas y las tierras marroquíes, le hubiera gustado esta estampa primaveral con su familia

Y el Arroyo Tejada, con su belleza, va quedándose atrás...

...y yo me voy acercando, no sólo a Colmenar Viejo, si no que sin pensarlo también a Santiago!

Y en unos kilómetros de ascenso, aunque no rompedores y entre campos de cultivo, ganado y huertas, voy llegando y visualizando mi primer destino



Y es
Madrid, la eterna silueta que no me deja de seguir

Y poco antes de alcanzar Colmenar, en donde se entra por su cementerio, hago una paradita breve para comer algo

Y ya dentro de Colmenar Viejo: la ermita de Santa Ana

Un primer cruceiro, y otro mojón que indica 642 kilómetros hacia Santiago

Y la Iglesia de la Asunción, gótica y del siglo XVI, en la que a pesar de mis pintas y mi facha de ciclista algo embarrada, me dejaron entrar sin problemas para contemplarla tranquilamente


La protagonista del día, en el pórtico de entrada

Y de ahí, abandono el gran pueblo de Colmenar por una senda que enseguida se convierte en un pedregal algo incómodo, aunque con bajadas y trialeras guapas guapas, donde me vuelvo a cruzar, por si fuera poco, de nuevo a los más de 120 ciclistas que quedaban por llegar a la meta...

Aunque al menos son majos y agradables, y desde luego, las vistas a la sierra de Guadarrama, son todo un regalazo para sentir y apreciar

Ya en otro sendero de nuevo algo monótono y llaneando, me topo a la derecha con una casa abandonada con un bonito árbol en su entrada

Y algo más alante, tras cruzar bajo el puente de la carretera que lleva a Cerceda y saludar a algunos bikers de la competición y al que hacía las fotos y cubría el recorrido cámara en mano algo antes, me cruzo con otro puente, éste medieval y de hace algunos siglos más...

Larga pero muy moderada cuesta arriba donde me cruzo con estos lindos toritos, que aún entre las vallas y las lindes del sendero no me quitan el ojo en encima

Y yo a lo mío, dirección sierra. Así de guapa aparece mi cumbre matritense favorita: Maliciosa!

Y de nuevo, que ya tocaba, descenso empedrado! En el que lo doy todo y me flipo lo no escrito. Casi me la pego en una ocasión, pero mi freno trasero responde y manejo la situación, a golpe de saltitos y todo. Muy cañero!!
Y mira tú por donde, ya estoy llegando a Manzanares, y a su marco inconfundible, único: la
Pedriza.

Continúo descenso por senderito más tranquilo para luego volver a parar en seco sobre el puente que cruza el embalse de Santillana y hacer más fotos


Y ya estoy en Manzanares el Real, la puerta y entrada a la Pedriza. Donde como, descanso, finalizo la ruta, me despido de las flechas amarillas por el momento, conozco a un francés del que no recuerdo el nombre y que luego me llevaría con su hijo y mujer a Madrid en su coche y hago las últimas fotos del día

